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19 de junio de 2010

Salamanca

Salamanca, ciudad universitaria por excelencia.
Allí es dónde nos llevaron de viaje de fin de curso los profes del instituto.
Otros cursos optaron por un viaje por Europa, creo que pensaron que era más guay salir fuera de España.
Con diecisiete años sólo quieres volar lo más lejos de tu casa con tus amigos, pero los de mi curso y yo decidimos quedarnos dentro de nuestras fronteras y darle una oportunidad a la opción que nos planteaba el profesor de Literatura.
Ni que decir tiene que eramos de la opción de Letras, y por supuesto llevábamos puesta la etiqueta de "culturetas" por eso de que nos decantábamos más por la Historia, la Literatura y las lenguas muertas clásicas.

Culturas a parte, realmente el profesor terminó de convencernos porque nos explicó que en Salmanca no sólo íbamos a ver "piedras", íbamos a ver de que va eso de "ambiente estudiantil universitario", ya que en un par de años la gran mayoría de nosotros aspiraba a ir a la Universidad. Y que mejor manera de conocer esta institución que en su propia cuna. Claro y, ¡¡ yendo de tapas y de juergas!!

Salamanca es una ciudad viva llena de monumentos de día, y llena de fiesta de noche.

El centro neurálgico del viaje fue la Plaza Mayor, es dónde siempre quedábamos para ver la ruta a seguir ese día. Hay que estar allí para ver la diversidad de la gente que se entremezcla en la ciudad: estudiantes, turistas, salamantinos y la picaresca de algunos personajes.

Lo que más llama la atención de Salamanca son las fachadas de sus antiguos edificios, catedrales y de su universidad. Y cuando las observas piensas:

"¿Por qué hay un astronauta en la fachada de la catedral? ¿o un dragón comiendo helado? Y ¿qué busca todo el mundo en la fachada de la universidad?"

Si habeis estado allí no habreis podido evitar buscar vosotros también la minúscula RANA.


Y ahí es donde empezó lo de mi apodo.

La ciudad entera esta llena de ranitas de la buena suerte. Como en cualquier ciudad turística existen tiendas de souvenirs.
Y yo, claro, me compré mis ranitas.
Quien nunca haya comprado un "Recuerdo de..." que tire la primera piedra.

Todos tenemos la costumbre, el capricho y, ya no sé si decir, necesidad, de comprar recuerdos de los sitios que visitamos ¿por queeeee?. Ya sea para nosotros o para nuestra familia. Y luego tooooda la casa repleta de postales, conchas de mar, piedras, figuritas y jarroncitos.
Sí, los humanos somos así, hay que aceptarlo.
Os recomiendo escuchar el monólogo de Luis Piedrahita sobre los souvenirs para saber a lo que me refiero.

En fin, a partir de ese viaje caí en el capricho de las ranas.
No puedo evitar que me guste todo lo que lleva alguna rana dibujada porque me trae recuerdos de entonces y porque ahora simplemente me gustan, me caen simpáticas.
¿Habeis visto a alguna rana seria? Siempre están contentas, transmiten alegría o te hacen reir y por eso me gustan.
Así que como imaginareis, aunque resulte friki confesarlo a desconocidos, en mi casa tengo una variada gama de ranitas o granotetes, desde el felpudo de bienvenida con dos ranas, hasta un pequeño peluche de una rana vestida de torero que compré en Barcelona, jajajaja, la risa :-)


¿Cómo no van a llamarme GRANOTETA?, me lo he ganado a pulso, lo sé.

2 comentarios:

  1. ¿tienes migrañas? desde que estoy con mi actual pareja he descubierto el "terrorifico" mundo de las migrañas. Si te interesa hemos ido encontrando algunos remedios naturales para esta dolencia: la medicina china, las ciruelas umeboshi, el amargo sueco, la esencia de menta...

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  2. Gracias por la información. Yo me estoy tratando con acupuntura, y las crisis han disminuido bastante. La medicina china me ha dado más resultado que la convencional, estoy contigo en eso.
    La medicina convencional sólo me proporciona medicamentos, no me ha solucionado el problema de fondo. Paciencia ...

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