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29 de junio de 2010

Toma el control de tu vida - Entender la migraña

Es muy probable que solamente aquellas personas que sufren migrañas puedan saber realmente cómo es la vida con esta enfermedad.
Mucho peor que el dolor de cabeza habitual, la migraña es una enfermedad que repercute en la familia y en el trabajo. Además influye en las relaciones con los demás, en la calidad de vida, incluso en la capacidad para realizar la actividad habitual de aquellas personas que la sufren.

No todos los dolores de cabeza son idénticos. Existen diferentes tipos, con características diferentes.
Los más frecuentes son las cefaleas tensionales que no incapacitan de forma tan grave, pudiendo mantener la actividad, y las migrañas, cuyo dolor es prácticamente imposible de soportar. Éstas son algunas de las diferencias:
       - la cefalea tensional produce un dolor estable en ambos lados de la cabeza, su frecuencia suele ser
         de episodios casi diarios.
       - en la migraña el dolor suele ser “pulsatil”, generalmente en un lado de la cabeza, dura de 4 a 72 horas
         y, a veces, está precedida de aura. Otros síntomas pueden ser: náuseas o vómitos, sensibilidad a la luz,
         los sonidos o los olores. La gran diferencia es el grado de incapacitación que puede llegar al extremo
         de obligar a parar toda actividad y guardar cama.

En cuanto a las causas que originan la migraña no se sabe exactamente cuales son. Se especula que puede producirse como respuesta a factores desencadenantes que hacen que los vasos sanguíneos del cerebro se dilaten de forma excesiva, originando la crisis.

Hay que recalcar que el cerebro en sí es insensible al dolor, por lo que el origen del dolor de cabeza se da por alteraciones de diferentes estructuras entorno a él: tejidos que lo envuelven (meninges), arterias y venas del cerebro, la osamenta craneal, los músculos y fascias, y la piel que rodea el cráneo.
Aunque prácticamente todo el mundo conoce el malestar que produce el dolor de cabeza, únicamente un 16% de la población padece el intenso dolor que genera la migraña.

Algunos de los factores desencadenantes más frecuentes son:



ALIMENTACIÓN: para muchos es el factor determinante, pero más concretamente una posible intolerancia alimentaria. No obstante ésta debe analizarse personalmente en cada paciente. La migraña por histaminosis alimentaria: la crisis se inicia por la presencia de histamina en una zona anatómica o varias, y se perpetua por la presencia de serotonina.
ESTRÉS: las migrañas más frecuentes son originadas, aunque resulte sorprendente, cuando desparece el estrés, en momentos como las vacaciones o durante los fines de semana. La clave está en mantener un nivel medio de estrés.
OVULACIÓN o MENSTRUACIÓN: en ambos casos existe una fluctuación hormonal, que puede desencadenar la migraña.
ELIMINAR LA CAFEÍNA de forma repentina de la dieta puede desencadenar migraña.
CAMBIOS AMBIENTALES: en algunos pacientes una reducción de la presión barométrica puede desencadenar una crisis, al igual que las temperaturas elevadas, la humedad o la lluvia. Las luces brillantes, los ruidos altos, el humo del tabaco, los olores fuertes o los cambios de altitud.
SALTARSE LAS COMIDAS: esto disminuye el azúcar en la sangre del cuerpo y puede desencadenar la crisis.
EL SUEÑO: dormir demasiado o muy poco también se asocia al desarrollo de las migrañas.

Normalmente las migrañas presentan siempre una evolución similar, identificándose de cuatro a cinco fases:

          1. En primer lugar se presenta la fase prodrómica. Tres o cuatro horas antes de que se empiece a
              sentir el dolor de cabeza aparece sensación de molestia a la luz (fotofobia), exceso de sed y sueño.
              También molestan los ruidos del ambiente (fonofobia). Todo ello combinado produce una alteración
              en el carácter.
          2. La segunda fase o fase de aura. Fase en la cual se presenta la sensación o fenómeno particular que
              precede al ataque de migraña. Puede tener carácter motor, sensorial, vasomotor, secretorio o
              psíquico, sólo la padecen un pequeño porcentaje de los pacientes de migraña. Algunas personas
              alegan que perciben luces brillantes que centellean, combinadas en ocasiones con manchas oscuras
              o “moscas”. Esta fase suele durar de una a dos horas, previa a la llegada del dolor. En realidad esta
              sensación de ciertos transtornos oculares es debido a la disminución del riego sanguíneo y por tanto
              de oxígeno, derivada de una vasoconstricción arterial.
          3. La tercera fase, o segunda para la mayoría, es cuando comienza el dolor de cabeza, la fase de 
             cefalea es la fase en la que aparece el dolor de cabeza. También durante esta etapa es común la
             presencia simultánea de otros síntomas como náuseas y vómitos, fotofobia y fonofobia. Se trata de
             un dolor muy intenso que dura muchas horas, pudiendo llegar hasta las 72 horas. Normalmente viene
             acompañado de un dolor pulsátil en la altura de las sienes. Tras las primeras horas del estallido de
             dolor, se presentan nauseas seguidas de vómitos y en algunos pacientes intolerancia por los olores u
             osmofobia.
          4. Medicándose o no, el migrañoso intenta aliviarse conciliando el sueño, aunque no siempre se
              consigue dormir. Podríamos decir que con el sueño entramos en la fase de resolución es la etapa
              donde los síntomas van disminuyendo gradualmente hasta su desaparición.
          5. Fase posdrómica. Pasada la crisis migrañosa, los pacientes se sienten cansados y débiles, con un
              bajo estado de ánimo, aunque con cierta sensación placentera tras el intenso dolor sufrido.




La sensación del dolor ocurre en la periferia cerebral y, durante las crisis, ciertas venas y arterias que irrigan el cerebro experimentan una vasodilatación, de esta manera los vasos sanguíneos de la cabeza que estimulan terminaciones nerviosas son las que ocasionan el dolor. Cuando pasa el borbotón de sangre por la zona irritada, provoca una presión sobre el vaso dilatado que se traduce en un intenso dolor.
Entre los vasos que más sensación de dolor provocan, se hallan las arterias temporales, que se pueden palpar a la altura de las sienes. La mayoría de pacientes aseguran que instintivamente cuando aparece el dolor se presionan con los dedos en esta zona y aliviar en parte el dolor.


Aunque la migraña no es una enfermedad emocional, es incuestionable que repercute en las emociones.
Durante años ha sido una enfermedad “invisible”, mal diagnosticada e incorrectamente tratada. Esta enfermedad puede afectar de varios modos, produciendo desde una simple molestia durante una crisis hasta un ataque incapacitante en la siguiente.
Más de la mitad de las personas con migraña pierden 2’2 días de trabajo al mes y muchas se ven obligadas a limitar sus actividades, o incluso a quedarse postradas en cama un número significativo de días al año.
No es sorprendente que muchas personas que sufren migraña manifiesten sentirse rechazadas, ridiculizadas y condenadas al aislamiento por familiares, amigos y empleadores, más que los pacientes que padecen otros problemas neurológicos.

Saber más sobre la migraña puede ayudar a mitigar el sentimiento de asilamiento que suelen compartir las personas que la sufren.



¿Cómo pueden ayudar otras personas?

 • La primera ayuda que les pueden prestar los amigos, la familia, los jefes y los compañeros de trabajo es intentar conocer esta enfermedad.
 • Además, deben entender que las personas con migraña no siempre pueden funcionar como sería de esperar. Deben ofrecerles la misma consideración que la que facilitan a cualquier persona con una enfermedad incapacitante.
 • Empatía, ponerse en el lugar del paciente. Apague las luces, corra las persianas, apague la  TV, haga que la habitación sea más confortable.
 • No considerar que una crisis (o sus signos precedentes) es un problema emocional.
 • Tener presente que las crisis pueden producirse sin previo aviso y que es necesario que los planes sean flexibles.

Por todo ello la migraña continúa siendo una auténtica tortura por su intensidad y duración, por su frecuencia, por la variedad de síntomas acompañantes, como la sensación de náuseas, vómitos, fonofobia, fotofobia, por la variedad de factores desencadenantes como los cambios atmosféricos, la dieta, el sueño, el estrés... y por la incapacidad que provoca, es evidente que la migraña no es sólo un simple dolor de cabeza.



Fuentes:
Folleto para Pacientes de Migraña (descargar documento pdf)
Programa PALM – Plan de Acción en la Lucha contra la Migraña

Migracalm
Asociación Española de Pacientes con Cefalea.

3 comentarios:

  1. Muy interesante el documento.
    Conozco gente que padece esta dolencia y la verdad es que les voy a recomendar la lectura de tu reportaje.

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  2. Me alegro que te guste y que pueda ayudar a otras personas.
    Toda información sobre la migraña es poca para quienes la padecemos. Por desgracia no está demasiado investigada.

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  3. Tengo la suerte de no padecer esta enfermedad, pero si conozco a gente que la sufre y lo pasa realmente mal. Es un artículo muy interesante, gracias!

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