Normalmente estamos acostumbrados a intentar olvidarlas cuanto antes, no pensar en ellas, pensar en positivo, huir, ...
Cuando hacemos esto, nos genera una sensación de tranquilidad, pero esta calma es momentánea ya que tarde o temprano aquello que escondimos vuelve a salir a la luz, con más intensidad que al principio.
Cuando algo malo nos sucede, es para vivir una experiencia y hacer un aprendizaje, cuando huimos de esa situación, lo que hacemos es bloquear la enseñanza, con lo cual queda como una asignatura pendiente que tendremos que mirar en algún momento.
Lo ideal, cuando nos sucede algo así, es no negar la que está pasando, sino observarlo, sentirlo y permitir el aprendizaje, y en el momento que permitimos la enseñanza, el sufrimiento desaparece y todo queda sólo como información.
Debido a que nos libera de las cargas, Integración Emocional es un complemento básico para las personas que meditan, ya que nos ayuda a liberar los bloqueos que impiden nuestra evolución espiritual y al mismo tiempo nos enseña a meditar con los pies en la tierra.
El ego es una parte inherente del ser humano, es decir, que todas las personas tenemos ego, es inevitable, y tratar de acabar con él es como querer cortarnos una mano o un pie. La idea de hacerlo desaparecer para siempre, viene de la malinterpretación de que es malo.
El ego es lo que nos ha mantenido vivos, nos protege, nos ha ayudado a sobrevivir a las situaciones difíciles de la vida, y es precisamente esto, lo que nos hace cederle el poder sobre nosotros. Esta "pérdida de control" nos hace sentir mal y nos lleva a considerarlo como malo.
Por eso, en lugar de ir contra él, debemos hacernos su aliado, observarlo, dejarlo actuar cuando es prudente y no ceder cuando no lo es, esto quiere decir, lograr la maestría de nuestro ego a través de la observación y de la plena consciencia.
Esta técnica trabaja muy profundo, por lo que es aconsejable comenzar con situaciones simples, que no tengan demasiada carga emocional, para acostumbrarnos y, con la práctica, poder trabajar situaciones más grandes.
El proceso comienza tomando varias respiraciones normales, sentado de una manera cómoda y se decide la situación que se quiere integrar.
Cuando ya se está en contacto con la situación, se deja que empiecen a aparecer las primeras emociones, sin juzgarlas ni modificarlas y permitiendo todo lo que aparezca.
Durante el tiempo que dure la integración nos sumergimos en las emociones, siempre con la idea de que estamos observando desde lejos. Sentimos las emociones pero sin hacernos víctimas de ellas y recordando la respiración normal alternándola con alguna profunda de vez en cuando.
En la medida en que se pueda, hay que tratar de sentir las emociones en la parte superior del abdomen, un poco por debajo del plexo solar.
Si durante el proceso las emociones se hacen demasiado grandes hay que recordar mentalmente NO ENTRO EN EL DRAMA o MIS EMOCIONES NO TIENEN PODER SOBRE MÍ o SÓLO ESTOY OBSERVANDO, una y otra vez hasta que la intensidad disminuya.
Es normal que la mente trate de buscar soluciones, alternativas, cambie la situación o trate de pensar cómo tenía que haber hecho algo o cómo hacerlo la próxima vez, es totalmente normal, pero durante la integración no buscamos soluciones, eso vendrá después, así que cuando se note que la mente trata de resolver la situación se repite: NO BUSCO SOLUCIONES, SÓLO OBSERVO, y continúa sintiendo.
Una vez que la intensidad de la primera emoción ha disminuido, tratamos de sentir a qué grupo de emociones pertenece: Rechazo, Abandono o Culpa y sea cual sea la que sentimos y observamos respirando, sin cambiar nada, ni hacerse la víctima, nos quedamos en esa emoción hasta que ésta desaparezca después de algunos minutos.
Posteriormente se presta atención a los ROLES que adoptamos: Víctima, Salvador o Perseguidor. Una vez identificado nos sumergimos en él y lo sentimos hasta que desaparezca.
En ocasiones, nuestro ego pone resistencias a este proceso y su forma de hacerlo es a través de negar las emociones, por esto, es importante darse cuenta que cada vez que no se puede identificar algún nivel del mapa del ego, es porque se está en una negación. Cuando esto suceda, se observan las negaciones: Miedo, Vergüenza y Orgullo, y se sienten hasta que desaparecen. Posteriormente se vuelve al nivel del mapa del ego en el que se estaba, y se continúa observando.
La integración emocional habrá acabado, una de dos, cuando se recuerde la situación inicial y no genere ninguna emoción negativa, es decir, que el hecho haya quedado sólo como información; o cuando sientas que es suficiente por ese día y se decide parar para continuar otro día.
Un conflicto importante puede llevarnos a más de una integración y en varios días.
Es muy importante cuando se termina la integración llenar el cuerpo de caras sonrientes. Nos tenemos que obligar a poner una SONRISA tonta en la cara. En ocasiones sentiremos que es muy difícil sonreír, porque en ese momento es el ego quien intenta impedirlo. Así que hay que hacer un esfuerzo y forzar la sonrisa con todas nuestras ganas, así se irá logrando la maestría del ego.
Fuente: www.cdf5elements.es




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